El poder del Amor Sagrado

 

Como nos explica la lectura del Evangelio , Jesús es como un novio en un banquete de boda. Nosotros somos su novia.

Durante la celebración, la diversión está en grande. Sin embargo, este novio va a tener que morir por su novia. Cuando eso suceda, todo cambiara. ¡Todo! Lo qué era bueno en el casamiento llega a ser aún mejor, porque el amor - ahora sacrificial - ha sido elevado a su nivel más alto. Y lo que haya sido malo en nuestra vida de antes de casados (sin conversión) ahora es transformado, redimido del puño del mal, porque nada es más fuerte que el poder del amor sagrado.

Aunque, a veces, tratamos de mezclar nuestras maneras de antes de casados con nuestra nueva y redimida vida.

¿Has escuchado la propuesta de matrimonio de Cristo? ¿Qué cambió después de que dijeras?
La capa vieja que vestía a tu imagen propia ya no es necesitada, porque Jesús aprecia con entusiasmo todo lo que es bueno en ti. Los hoyos viejos en tu autoestima ni siquiera pueden ser remendados, porque la nueva tela del amor incondicional de Dios se aparta de la tela de tu desconfianza.

¿Qué es diferente en ti por tú relación de amor con Jesús y tu compromiso de mantenerte con él siempre? ¿Cómo SUcompromiso contigo afectó tu vida?

Del odre viejo, bebías la capacidad limitada de los demás para hacerte feliz, y nunca te satisfacía totalmente. ¿Todavía cargas esto contigo? No puede sostener el nuevo vino del amor incondicional de Cristo, que satisface completamente; si piensas que si puede, estallara y habrá un completo desastre sobre ti.

Cuándo nosotros tratamos de derramar nuestro casamiento con Cristo en una manera antigua de enfrentar las necesidades que no han sido cumplidas, estalla y causa un desorden. Lo que pareció una vez protegernos ahora nos queda como un abrigo que ya está muy chico, porque ya no somos las personas que éramos antes. Por ejemplo, el tratar de hacer que los demás nos amen como nosotros queremos ser amados sólo causa conmociones más grandes, porque cualquier cosa que ellos hagan nunca es lo suficiente bueno comparado al amor de Dios, ya que él es el único capaz de satisfacer todas nuestras necesidades.

Nuestras vidas de antes estuvieron tan llenas de tantos hoyos, ¿por qué queremos remendarlos? Remendar a Cristo a nuestros hábitos desgastados y a nuestros estilos de vida que no nos satisfacen, nos arranca y tan dolorosamente. Nuestros compromisos entre las maneras del mundo y las maneras de Dios nos llevan al desastre. El problema es, hacemos esto tan seguido que pensamos que es normal.

Para encontrar la paz que buscamos, tenemos que abrazar completamente al Rey de la Paz y dejarlo que llene nuestras vidas completamente.

En cualquier momento que nuestra manera de manejar la vida nos hace sentir incómodos, infelices y no satisfechos, hay algo viejo en nosotros que necesitamos sacar. Tenemos que buscar la nueva manera, la manera de Cristo. Como nuestro Amado Esposo, él está ocupado orando por nosotros mientras nos lleva de la mano hacia la sanación, el amor, y todos los regalos buenos del cielo.